• Después de tres años de sequía y altas temperaturas, L’Olivera incrementa un 30% la uva entrada en bodega.

El pasado 19 de agosto dimos el pistoletazo de salida a la vendimia 2025, tanto en Vallbona de les Monges como en los viñedos periurbanos del Parque Agrario de Sabadell. La última ola de calor de este verano nos ha obligado a adelantar la cosecha dos semanas respecto al calendario tradicional. Por otra parte, hemos logrado un aumento considerable de la uva entrada en bodega, especialmente en vinos blancos y espumosos. Hemos cosechado 210.000 kg de uva, una cantidad un 30% superior a los 163.000 kg que recogimos en 2024.

Después de tres años de sequía, esperábamos una campaña de maduración normal. Sin embargo, las olas de calor de finales de julio, con temperaturas superiores a los 40 °C, han afectado la maduración habitual de la uva. Según datos del IRTA, la vendimia se adelanta actualmente unos quince días respecto a hace cincuenta años, y las proyecciones indican que a lo largo del siglo XXI podría adelantarse hasta 2 o 2,5 meses. “Nos encontramos ante un reto enológico. El cambio climático nos obliga a adelantar la vendimia para evitar un exceso de grado alcohólico. El calor acelera la fotosíntesis y la acumulación de azúcares en la uva”, explica Pau Moragas, responsable de producción.

Ante este escenario, llevamos tiempo trabajando para garantizar la sostenibilidad de la agricultura de secano, con ensayos en cubiertas vegetales y la introducción de variedades recuperadas resistentes a la sequía como la Trobat. Lo hacemos mediante un proyecto de investigación con la Universitat de Lleida y el INCAVI: “La investigación con variedades históricas de las tierras de Lleida es un ámbito estratégico para la viticultura del futuro, y hacerlo en el marco de la denominación de origen genera un esfuerzo compartido positivo”, añade Moragas.

Una vendimia con valores ecológicos y sociales

Hemos afrontado no solo un reto climático, sino también organizativo, ya que desde hace más de 50 años recogemos toda la vendimia manualmente. “La cosecha manual es más delicada, pero también más respetuosa con el territorio: cuida mejor la cepa y evita la oxidación de los granos de uva para que lleguen en condiciones óptimas a la bodega”, subraya Moragas.

En esta 37ª edición de la vendimia, han participado unas 35 personas y se ha mantenido nuestra vocación social: “Creemos en un trabajo a escala humana que pone a las personas en el centro; por eso tenemos la visión de crear itinerarios de inclusión social en todo el proceso de elaboración del vino”, remarca Moragas.

Además, como cada año, hemos acogido a estudiantes de la Universidad de la República (Uruguay) de Montevideo y de la Universidad Chapingo de México para mostrarles la campaña de la vendimia.

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