Ayer, el Museo de Historia de Sabadell se convirtió en un espacio de encuentro entre ciudad, viña y comunidad. Más de setenta personas del mundo del vino —jefes de sala, sumilleres, periodistas, restauradores y representantes institucionales— asistieron a la presentación de la nueva añada 2025 del Vino Arraona, un proyecto que une territorio, memoria y futuro.
El acto, conducido por la sumiller y periodista Ruth Troyano, comenzó con la bienvenida institucional de la concejala Sílvia Garcia, que destacó el valor del proyecto para la ciudad. A partir de ahí, la presentación fue tejiendo un relato que combinaba historia, identidad y compromiso con el territorio.
El proyecto Arraona es mucho más que un vino: es la reivindicación de un paisaje que Sabadell ha ido recuperando a lo largo de dos décadas.
El Parc Agrari de Sabadell, el Ayuntamiento y la cooperativa L’Olivera han trabajado conjuntamente para preservar la viña periurbana y el mosaico agrario que históricamente ha definido la ciudad. Una viña urbana que no solo produce uva, sino que genera comunidad, cohesión y oportunidades. L’Olivera aporta su ADN: compromiso social, transformación e integración a través del trabajo en la tierra.
Durante el acto, Pere Muñoz, responsable del Parc Agrari, y Pau Moragas repasaron la evolución del proyecto y su importancia estratégica. Posteriormente, Pau Moragas y Daniel Ayuso de Clase BCN explicaron el proceso creativo del proyecto gráfico. Finalmente, Clara Griera presentó el relato enológico de la nueva añada, poniendo en valor el trabajo minucioso que hay detrás del Arraona Blanco y el Arraona Tinto 2025.

El momento más esperado llegó en el patio del museo, donde los asistentes pudieron degustar los vinos en una cata dirigida por Ruth Troyano y maridada con dos tapas preparadas por el restaurante sabadellense Rauxa. Un espacio de conversación y complicidad donde profesionales, periodistas y restauradores compartieron impresiones, crearon sinergias y celebraron el potencial del territorio.
La valoración del público fue unánime: un encuentro cálido, inspirador y necesario. Un recordatorio de que el vino puede ser un puente entre personas, oficios y paisajes.
El acto se cerró con un mensaje claro: defender el territorio es defender la identidad. El Vino Arraona es fruto de un proyecto colectivo que mira hacia adelante con gratitud y con la voluntad de seguir construyendo futuro. Porque Sabadell es también esto: una ciudad que brinda por lo que es suyo.
