Desde L’Olivera nos sumamos al duelo de la comunidad Slow Food y reivindicamos su legado en la defensa de un sistema alimentario bueno, limpio y justo.

Estos días hemos recibido con gran pesar la noticia del fallecimiento de Carlo Petrini, conocido como Carlin, fundador del movimiento Slow Food y una de las figuras más influyentes en la transformación del sistema agroalimentario global.
Queremos unirnos a toda la comunidad Slow Food mundial expresando nuestra tristeza y el reconocimiento a lo que su figura, sus palabras y su compromiso han representado para experiencias como L’Olivera.
Con él hemos aprendido que «comer es un acto agrícola» y hemos conocido a multitud de amigos implicados en toda la cadena agroalimentaria, con la responsabilidad de trabajar por alimentos «buenos, limpios y justos». Sus discursos han inspirado nuestro trabajo local y concreto, en el ámbito rural y periurbano, y le han dado una dimensión global, vinculándose a una multitud de «comunidades del alimento» en todo el mundo.
“Comer es un acto agrícola”
Fue la profesora Roser Romero, de la Escuela de Agricultura de Barcelona, quien allá por los años 90 nos presentó el movimiento que comenzaba y que nos pareció genuino, inspirador y necesario. Visitamos Terra Madre en el año 2006 por primera vez y, desde entonces, la red creada nos ha abierto conocimientos y aprendizajes por todo el mundo.
Los encuentros «Vignerons d’Europe» y, más tarde, la «Slow Wine Coalition» nos han permitido también unirnos a una red mundial vinculada a los valores que compartimos.
Gracias, Carlin, y gracias Slow Food. Te echaremos de menos, pero seguiremos trabajando con los valores que inspiraste y que has dejado como legado a la organización y a multitud de productores y productoras en todo el mundo.
Sobre Slow Food
Slow Food es un movimiento internacional fundado en 1986 que promueve un modelo alimentario basado en productos buenos, limpios y justos, respetuoso con el territorio y las personas.
