Llega el verano y todo cambia de color. Todo es más brillante, más fresco y más vivo. También en la cocina llega el verano y cambiamos los platos de cuchara por recetas livianas que no nos pesan en la barriga. Marinados, ensaladas, sopas frías… llegan los tomates del huerto y la fruta dulce de verano. ¿Y el vino? ¿Cómo maridamos esta fiesta de sabores? Os proponemos cuatro vinos de L’Olivera que maridaran a la perfección en vuetra mesa de verano.

AGALIU
Amigo de carpaccios y marinados

¿Sabíais que el carpaccio lo inventó a mediados del siglo XX un chef italiano a petición de una clienta a quién el médico le había recomendado comer carne cruda? ¿Y que su nombre viene del pintor Vittore Carpaccio, por su similitud cromática con sus obras?

Sea como sea, no es ningún secreto que el verano es tiempo de carpaccios. Un entrante perfecto que se ha hecho un lugar en nuestra cocina veraniega, en todas sus formas y colores. Salmón, bacalao e incluso su versión con gambas son una opción perfecta para combinarlos con un vino blanco como el Agaliu, fresco e intenso, con fermentación en barrica que aguanta a la perfección el pescado crudo y marinado. Una sugerencia: pruébelo también acompañando un ceviche.

BLANC DE SERÈ
El maestro de los aperitivos

Cuando lo que apetece es un buen aperitivo, el Blanc de Serè es la opción. Ligero y refrescante, combina a la perfección con todos los entrantes fríos que os podáis imaginar. Intenso y con aromas cítricos, también es un vino ideal para tomar solo, a copas, mientras preparáis la comida que acompañará vuestro aperitivo. Y si imagináis un primer plato fresco como el «empedrat» o una ensalada de tomate del huerto con queso fresco, también habréis acertado.

BLANC DE MARGES
Un aliado de los ahumados

El ahumado es una técnica de conservación de los alimentos muy antigua que ha llegado a nuestros días por el particular sabor que aporta a los alimentos. El verano es un buen momento para los ahumados, que nos aportan aromas intensos en platos muy frescos. No os conforméis con el típico salmón ahumado: recomendamos explorar nuevos horizontes con el bacalao o la sardina y atreverse con el pez espada, no os decepcionará. Y llenad la copa con un Blanc de Marges, un blanco con volumen y acidez y un final largo y persistente donde aparecen las notas tostadas de su fermentación en barrica. Es una explosión de sabores y aromas, de frescor y de flores.

ESPUMOSO L’OLIVERA RESERVA
Del aperitivo al postre

Actualmente no rompemos ningún mito si decimos que el espumoso, más allá del postre y los aperitivos, es un vino para acompañar toda la comida, des del principio hasta el final. Y hacerlo es un placer para los sentidos. Si además lo servimos bien frío y al lado, por ejemplo, de un sushi, el éxito está asegurado.

El espumoso L’Olivera Reserva es también la nota refrescante y untuosa de cualquier sopa fría: provadlo con una sopa fría de melón con virutas de jamón o con una vichyssoise. O simplemente, con un sencillo melón con jamón. Cualquier ocasión informal es buena para tenerlo listo y fresco.